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Viajar en caravana

Viajar en caravana o autocaravana con niños: Consejos para viajar con los más pequeños

viajar caravana niñosLas personas que aman viajar en autocaravana sueñan con el momento de integrar a los pequeños de la familia en la aventura que supone surcar las carreteras con la casa a cuestas y esperan que ellos lo disfruten tanto o más que los adultos.

No hay que perder de vista que los niños no dejan de ser niños y por muchas ganas que tengan de montarse en la autocaravana, es posible que se cansen, se aburran, se pongan nerviosos o se harten.

Por ello hay que planificar cómo entretener a los pequeños e involucrarles en todo lo que se va a hacer para que les resulte todo más atractivo. He aquí algunos consejos para poder ayudar a que viajar con niños sea sobre todo divertido:

–        Deben dormir bien y por ello hay que poner especial atención en el espacio que ellos van a utilizar para descansar. Es importante llevar, aunque ocupe espacio, algún peluche que los pequeños utilicen por la noche o una mantita que les guste para que el sueño sea más familiar.

–        En el momento de planificar la ruta hay que incluir momentos de diversión y ocio para los pequeños, a ser posible por la tarde o al final del día para que los niños tengan una motivación a la que enfocar su atención.  Hay que concienciarse de que tienen menos aguante y que no se viaja igual solos que acompañados, por lo que hay que adaptar el camino a seguir y planificar paradas cada dos horas como máximo para que estiren las piernas, se refresquen y relajen un poco.

–        Aunque depende de la ruta, para que puedan relajarse y descansar del turismo es interesante incluir entre los días de visitas algún día en un camping, a ser posible con ciertos servicios, para que tengan unas horas de piscina y juegos con otros críos de su edad, sin más obligaciones.

–        Una vez hecha la ruta, es importante sentarse con los niños y explicarles paso a paso y de forma entretenida lo que se va a hacer, haciendo hincapié en los puntos en los que ellos van a ser protagonistas.

–        Es mejor salir de noche para que vayan dormidos y se pueda hacer parte del trayecto sin que se den cuenta.

–        Si vamos a hacer turismo histórico y/o cultural, sería muy interesante apoyar las visitas con cuentos o historias referidas a esos lugares que sean comprensibles para ellos. Por ejemplo, al visitar un castillo o el casco antiguo de una población. Así se sentirán más involucrados en el viaje.

–        Otra buena idea es hacerles ‘encargados’ de hacer fotos del viaje con una cámara digital compacta. Se sentirán parte del viaje y luego se puede hacer un álbum con el resultado.

–        Dentro del coche hay que llevar muchos elementos para poder distraerles. Por una parte, si utilizan algún tipo de consola o tienen un dvd portátil, habrá que cargarlo y tenerlo a mano para que se entretengan. Hay juegos cuyas fichas son magnéticas y permiten ser utilizados durante el viaje sin riesgo de mareos, como el parchís o las damas.  También hay que llevar comida y bebida a mano por si les apetece durante el trayecto, así como bolsas por si tienen ganas de vomitar. No está de más tener preparados algunos juegos en grupo como el veo veo o el clásico de las matrículas para cuando ya estén cansados de todo.

–        Para los ratos en los que se esté parado hay que llevar libretas, cuentos, libros y colores, que no ocupan mucho espacio y pueden ser una fuente de entretenimiento creativa y barata.

–        Si tenemos cierta maña con el dibujo podemos ir jugando con los niños a crear un mapa por donde vayamos pasando e incluir los accidentes geográficos más grandes, como montañas, ríos o pueblos.

–        Si disponemos de un smartphone y acampamos en un lugar donde se vean las estrellas, podemos aprovechar para reconocer junto con los más pequeños las estrellas y las constelaciones gracias a las aplicaciones gratuitas que hay disponibles.

–        Una pelota, unos bolos de plástico o un cubo y una pala, por ejemplo, también pueden ser juguetes de exterior que llevar para que los niños pasen un buen rato entre parada y parada.

Cuanta más pasión tengamos por esa forma de viajar, más involucrados se sentirán nuestros hijos y con más ganas emprenderán cada viaje. Ser comprensivos, adaptar los viajes a ellos y disfrutarles es cosa hecha.

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